Dejame mostrarte lo que en realidad está pasando adentro de tu pie, porque el día que lo entendés, todo cambia.
Si mirás una radiografía de un juanete, te llevás una sorpresa: ese bulto doloroso no es "hueso de más" que creció de la nada. Es tu articulación empujada fuera de lugar.
Tu dedo gordo se está inclinando hacia adentro, hacia los otros dedos. Y a medida que la punta se va para un lado, la base de la articulación se va para el otro. Esa base empujada hacia afuera es el bulto que ves y que te duele.
O sea: el juanete no es el problema. Es la señal de que tu dedo fue arrastrado fuera de su línea natural.
¿Y qué lo arrastra? Un desequilibrio muscular. Yo lo llamo el Desequilibrio Muscular del Dedo Gordo.
Alrededor de ese dedo hay músculos chiquitos que tienen una sola tarea: sostenerlo derecho y estable. Años de zapatos angostos los van debilitando y desbalanceando. Un lado tira de más. El otro queda demasiado débil para tirar de vuelta. Y sin nadie que lo sostenga en su lugar, el dedo se corre. Un poquito más cada mes.
Por eso un juanete nunca se frena solo. Y por eso sacar el bulto sin corregir el desequilibrio de abajo tantas veces termina en que el bulto vuelve a crecer.
Ahora, acá está el dato que lo cambia todo.
Un hueso "que creció mal" suena permanente, algo que solo un cirujano puede deshacer. Pero un músculo debilitado y desbalanceado se puede reentrenar. Igual que unos brackets van corrigiendo de a poco unos dientes torcidos, el dedo se puede guiar con suavidad de vuelta a su lugar y sostenerlo ahí el tiempo suficiente para que el pie vuelva a aprender su posición natural.
Si todo lo que probaste antes falló, no fue porque tu caso "no tenga solución". Fue porque ninguna de esas cosas tocó el músculo. Atacaban el bulto. Nunca la causa.